
Finalmente ofició la Santa Misa, que fue concelebrada por el obispo Gustavo Montini y el párroco Aníbal Ciarrochi, que, en un hecho histórico, elevó a la categoría de santuario a la Iglesia parroquial de la Cruz dedicada a Nuestra Señora de la Asunción de Acaraguá y Mbororé.
La imagen de la virgen, data de 1642 y fue declarada Patrona de los 30 Pueblos Jesuítico Guaraníes de Argentina Paraguay y Brasil, y es reconocida como la única advocación mariana surgida en las reducciones jesuíticas-guaraníes.
Según señalan los historiadores, en la ciudad de La Cruz se venera la bendita imagen de las antiguas misiones jesuíticas de Acaraguá y Mbororé, fundada por el padre Cristóbal Altamirano en el año 1630. Esta reducción estuvo asentada primeramente al margen del río Uruguay, en la actual provincia de Misiones, cerca de la desembocadura del río llamado entonces Acaraguá y cerca del arroyo Mbororé.
En el año 1641 se libró la batalla de Mbororé, que fue decisiva para conservar las Misiones frente a los devastadores ataques paulistas que reclutaban esclavos entre los pobladores y destruían sus viviendas, que hasta entonces eran vulnerables por las características de su construcción.
La victoria fue atribuida a la Santa Patrona y por tal motivo tallaron la imagen de la Santísima Virgen con el título de Nuestra Señora de la Asunción de Acaraguá y Mbororé, que se conserva en la iglesia parroquial de La Cruz. La gran devoción a la Santa Patrona, produjo muchas conversiones entre los nativos.
En el museo parroquial se conserva un armario histórico, tallado a cuchillo, en donde se cree se guardó la imagen durante los ataques Bandeirantes, salvándola de la destrucción y del robo. La primera imagen de Nuestra Señora de la Asunción había sido traída en 1633 de la reducción de Nuestra Señora de Acaray, pueblo que ya no existía, porque sus pobladores se integraron a las reducciones del Paraná.